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Vacatio


Debido a que nos chocaron el martes por la noche saliendo de la universidad, y a pesar de que a mi parecer no fue para tanto, por las lesiones que tuve fui obligada a estar en reposo alrededor de veinte días. Mi primera reacción fue: "por supuesto que no fue para tanto, así que obvio voy a ir a los conciertos que tenía planeados, voy a disfrutar el puente y voy a seguir con todas mis actividades..." Ajá... ¡El dolor no me lo permitió! Por lo que en verdad tuve que descansar.

Al principio estaba como león enjaulado, literal. Daba vueltas en mi casa, estaba MUY de malas con los de mi alrededor, los mártires de mi mamá y mi hermano, y me sentía "presionada" por lo que "tenía" que hacer y no estaba haciendo y hasta un poco "perdedora" por los lugares a los que no podría ir. Además ¡se venía el puente! ¿cómo iba a estar sin mis compromisos sociales y vacaciones?

No hubo de otra. Pasé el miércoles en cama, de malas, ni siquiera disfrutando las películas que ví, aunque una amiga me raptó por un helado que de todos modos no me distrajo mucho. Llegó el jueves, fui a la escuela, sólo a algunas clases a las que no podía faltar, pero en cuanto pude me fui porque en verdad el dolor me hizo regresarme a casa. El viernes descansé pero un amigo me raptó para ir al euro jazz en CNA, sabía que eso significaba caminar mucho, muuuucho pasto, tierra y gente. Sin embargo, aunque por un ladoquería ir para platicar con mi amigo a quien no había podido ver, me pareció una oportunidad perfecta para escaparme del impuesto reposo. Así que acepté el rapto. Gracias a eso en la noche no me aguantaba la espalda...

Para el sábado estaba sobre la mesa la propuesta de irme con amigos a pueblear a algún lugar: tepoztlán, cuernavaca o lo que fuera. Un poco sobre la línea de "hay que salir de aquí para vacacionar, romper con la rutina, aprovechar el puente" y todos esos motivos que se suelen dar para este tipo de momentos que llamamos vacaciones. Segura estaba de irme a la aventura. Según yo si me medicaba lo suficiente ni iba a pensar en el dolor. Ajá... ¡oh sorpresa! Amanecí y no sólo no quería moverme de mi cama por el ya tan choteado (en este post) dolor de espalda, sino que además tenía diarrea. #PFFF Cuando me hablaron mis amigos pensé: "demasiadas señales negativas como para lanzarme a la aventura por mis pantalones". De un tiempo para acá ya me detengo a pensar antes de hacer cosas pues, muy a la mala he aprendido que no se deben forzar las cosas, hay momentos en que es no y punto. Por lo que evidentemente no fui. Y como era de esperarse: me puse aún de peor humor.

Sin embargo, el sábado fue transcurriendo conmigo en mi camita, junto a mi perro, viendo How I Met Your Mother (mi nuevo trauma en DVD). Comí en casa, con mi familia, platicando, pasando tiempo juntos. Y empecé a sentir delicioso como no tenía que correr a ningún lugar por alguna junta, café con amigos, fiesta, concierto o cualesquier compromiso que suelo tener. El domingo me levanté igual relajada, sin correr, sin "tener que" hacer algo. Por la tarde uno de mis mejores amigos propuso ir al cine. Se dió la función perfecta para llegar, la pasamos muy agusto. Regresé a casa sin presiones.

Llegó el lunes con el que terminaría el puente y tampoco me preocupé por levantarme y llevar a cabo alguna cosa agendada. Desayuné delicioso con mi mamá, platicamos, reimos en pijama hasta la hora de la comida. Le propuse a una de mis tías que comiéramos en su casa y se extraño de que "tuviera tiempo" pero gustosa aceptó. Estuvo rico el tiempo en familia.

¿a qué va este gran relato que parece mi diario después del choque? A que descubrí el verdadero significado de las vacaciones.
Y no sólo aquél que dice que "deriva del latin vacans, participio del verbo vacare: estar libre o desocupado", o pensar que son vacaciones sólo no estar en la escuela o el trabajo.

Descubrí que las vacaciones son verdaderamente salir de la rutina. Mi rutina no es a qué hora me levanto, llego a la escuela o a la oficina. Mi rutina es un pasármela corriendo no sólo por la universidad, el trabajo o alguno de los proyectos como SELIDER y el PFLSR, sino por pasármela haciendo lo que quiero: ir a la cenita en no sé dónde, el cumpleaños de fulanito, el concierto, la fiesta, la aventura en tepoz, et-cé-te-ra. Esa es mi rutina, hacer todo lo que quiero y no darme tiempo de terminar las cosas bien. Ni de arreglarme bien, ni de dormir bien, ni de tener un órden en mis cosas, en mi ropa, en nada. Ni en mi vida. No me doy el tiempo ni siquiera de pensar en los planes que teníamos en dónde estoy, el porqué me olvidé de mis sueños, en los mejores amigos a los que ya no he visto, tiempo de disfrutar a mi mamá porque llego tarde, de salir a pasear a mi perro porque ya estoy cansada, de ver a mi familia y a mis primitos que están creciendo rapidísimo porque tengo cosas que hacer con mis amigos. Me dolió mucho que mi tía me dijera que se extrañaba de que tuviera tiempo de ir a comer con ella. Todo eso que estoy dejando por querer andar en todo y hacer lo que quiero.

Esto lo descubrí gracias a una platica que tuve con mi amigo el viernes tirados en el pasto del CNA con el eurojazz de fondo. I've changed, and it seems like I'm running so fast it even seems i'm running AWAY. Creo que no sé de qué, pero lo intuyo. Antes estaba segura de a dónde iba, con quién iría y quién era.

Creo que es vital el vivir el día a día; pero tener una visión que, sin que te quite el sabor de vivir el día a día, te haga saber que vas caminando y con rumbo.


Can't pretend I don't see you or listen to you. I know you have great things for me, let's get back in business.

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