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Our hopes and expectations...


**NOTA: Este post no tiene que ver nada con el resultado de la selección mexicana hoy**

Últimamente me he enfrentado a que hay muchos problemas alrededor de mi, de los cuales algunos me atañen, otros para nada. Esto me ha llevado a preguntarme ¿hay un factor común entre estos problemas?, si es así, entonces ¿cuál es el factor común en muchos de ellos? Después de darle algunas vueltas al asunto, encontré uno que me me había provocado diversas discusiones con gente vital en mi vida: las expectativas.

Estoy segura de que todo ser humano tiene, ha tenido y tendrá expectativas. Las tendrán sobre sus gobernantes, compañeros, jefes, maestros, padres, hermanos, pareja y amigos. Las tendrán de la gente que le rodea, la gente a la que se quiere principalmente. Sin embargo, si son algo tan común ¿por qué causan tantos problemas entre las personas? Creo que se debe a dos cosas principalmente: primero, que no son bien razonadas (partiendo de uno de los significados que le da la RAE a 'expectativa': "Posibilidad razonable de que algo suceda"), es decir, realmente echamos a volar nuestra imaginación con lo que quisiéramos que determinada persona hiciera, o lo que quisiéramos que pasara y no lo razonamos partiendo de la realidad de lo que es o puede hacer esa persona; segundo, que si bien hemos superado el malviaje de querer que una determinada persona haga algo y es realmente posible que la persona quiera y pueda hacerlo, no se lo comunicamos.

Sobre las decepciones que causan las expectativas, que continuamente es mucha y, tomando en cuenta las dos anteriores causas expuestas, la culpa de las decepciones es nuestra. Pues son una manera de desear que suceda algo que muchas veces la gente no quiere llevar a cabo, y que a decir verdad está en todo su derecho, o simplemente no puede hacer. Y que si en un caso determinado, quisieran hacerlo no pueden, pues no tienen idea. Entonces nuestra falla radica en soñar con cosas que realmente no se podrán llevar a cabo o que si es posible, no las decimos y por ello, la otra persona se ve imposibilitada para llevarlo a cabo, pues no tiene ni idea.

No estoy tratando de decir que dejemos de esperar cosas de la gente, sino que por un lado dejemos de esperar cosas que de verdad no pueden ser (como que mi papá me regale un ferrari cuando termine la carrera); y que por el otro lado, le contemos a la gente que nos rodea qué esperamos de ellos, no como una exigencia, sino como una expocisión de lo que nos gustaría, un deseo, incluso, una sugerencia. Esto con el fin de, no sólo pedir, sino llegar a un diálogo en el que expongamos qué nos gustaría que las personas hicieran y, por el otro lado, escuchar qué les gustaría que hiciéramos, dentro de nuestras posibilidades, claro está. Un diálogo en el que se pida y se esté dispuesto a dar.

Este post lo dedico especialmente a las personas con las que vivo. Personas a las que, a pesar de todos los encontronazos por lo dócil de mi carácter, amo mucho.

#comunicacionnecesaria

1 comentarios:

Bernardo dijo...

#ComunicaciónNecesaria… Me consta.

El problema a veces con comunicar las expectativas es que ejerce cierta presión y eso no le gusta a todo mundo, ni cualquiera funciona bien así.

Creo que esa comunicación si es esencial, pero también lo es el saber recibir la decepción y que hacer después de ella.

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